Volver al blog
Radón1 de agosto de 20264 min de lectura

Gas Radón en Canarias: Riesgo Real, Medición y Normativa CTE HS6

Qué es el gas radón, por qué las zonas volcánicas como Canarias merecen atención, cómo se mide y qué exige la sección HS6 del Código Técnico de la Edificación.

Por InspecciónAmianto

El gas radón es un super contaminante invisible, inodoro y natural que se filtra desde el terreno hacia el interior de los edificios. Es la segunda causa de cáncer de pulmón tras el tabaco, según la Organización Mundial de la Salud. Y aunque no se ve ni se huele, sí se mide y, cuando hace falta, se controla.

En este artículo explicamos qué es el radón, por qué conviene prestarle atención, cómo se mide y qué obliga la normativa española en la edificación.

¿Qué es el radón y de dónde sale?

El radón es un gas radiactivo que se genera de forma natural por la desintegración del uranio presente en rocas y suelos. Desde el terreno asciende y penetra en los edificios a través de grietas en la solera, juntas, pasos de instalaciones o zonas en contacto con el suelo.

Al aire libre se dispersa y no supone problema. El riesgo aparece en espacios cerrados, sobre todo en plantas bajas y sótanos, donde puede acumularse hasta alcanzar concentraciones elevadas.

¿Por qué prestarle atención en zonas volcánicas?

La concentración de radón depende en gran medida de la geología del terreno. Los suelos de origen granítico y volcánico tienden a presentar mayor potencial de emisión que otros tipos de terreno.

El potencial de radón varía mucho de un punto a otro, incluso dentro de un mismo municipio. Por eso la única forma de saber si una vivienda concreta tiene niveles elevados es medir, no suponer.

Esto es importante: ni todos los edificios de una zona con potencial alto tienen un problema, ni conviene alarmarse sin datos. La medición es lo que convierte la incertidumbre en una respuesta concreta.

Qué dice la normativa: CTE HS6 y RD 1029/2022

España regula la protección frente al radón principalmente a través de dos textos:

  • La sección HS6 del Código Técnico de la Edificación (CTE), que establece las exigencias de protección frente al radón en edificios de nueva construcción y en determinadas intervenciones sobre edificios existentes.
  • El Real Decreto 1029/2022, que fija el marco de protección frente a la exposición al radón y los niveles de referencia.

Para un proyecto de obra nueva o una rehabilitación relevante, esto significa que hay que evaluar el nivel de exigencia según el emplazamiento e incorporar las medidas de protección correspondientes: ventilación específica, barreras en contacto con el terreno o sistemas de despresurización, según el caso.

Cómo se mide el radón

La medición se realiza con equipos homologados durante un periodo determinado, siguiendo los protocolos oficiales. A grandes rasgos:

  1. Se colocan detectores en los puntos representativos de la vivienda o edificio (habitualmente plantas bajas y estancias de uso continuado).
  2. Se mantienen durante el periodo de medición que marca el protocolo.
  3. Se analizan y se obtiene la concentración media, expresada en becquerelios por metro cúbico (Bq/m³).
  4. Se compara con los niveles de referencia y se emite un informe técnico.

¿Y si los niveles son altos?

Si una medición supera los niveles de referencia, existen soluciones eficaces de mitigación:

  • Despresurización del suelo: extrae el radón bajo la solera antes de que entre. Suele ser la técnica más eficaz.
  • Ventilación forzada: renueva el aire interior para reducir la concentración.
  • Sellado de grietas y juntas: cierra las vías de entrada, como complemento a las anteriores.

Tras la actuación se realiza una nueva medición de comprobación para verificar que los niveles quedan por debajo del límite.

¿Cuándo conviene medir?

Medir tiene sentido especialmente si:

  • Vas a construir o rehabilitar y el proyecto debe cumplir la HS6.
  • Vives o trabajas en plantas bajas o sótanos de uso continuado.
  • Estás en una zona con potencial de radón y quieres salir de dudas.
  • Vas a comprar o alquilar un inmueble y quieres tener el dato.

Conclusión

El radón es un riesgo real pero perfectamente manejable: se mide con fiabilidad y, cuando hace falta, se controla con soluciones técnicas contrastadas. En proyectos de edificación, además, cumplir la sección HS6 del CTE no es opcional. La clave está en no suponer y no alarmarse, sino medir y actuar con criterio técnico.

Si quieres conocer los niveles de radón de tu vivienda o edificio, o necesitas cumplir la HS6 en un proyecto, podemos ayudarte con la medición y el asesoramiento técnico.

Compartir:

¿Necesitas asesoramiento profesional?

Nuestros arquitectos técnicos te ayudan con la inspección, medición o gestión que necesites. Trabajamos en toda España y Canarias.

Solicitar Presupuesto